Tuerto Rey - Poesía y alrededores

en el archipiélago /
textos de aquí

Gustavo Caso Rosendi
/ poemas de Soldados

Las casas flamean porque partiremos para no volver jamás
Guillaume Apollinaire

Se asoman cada noche
uniformados de musgo
desde la tierra parturienta
Miran las luces del muelle
y todavía sueñan
con regresar algún día
Oler de nuevo el barrio
y correr hacia la puerta
de la casa más triste
y entrar como entran
los rayos del sol
por la ventana
en la que ya nadie
se detiene a mirar
donde ya nadie
espera la alegría

 

Maol-Mhin

Era terriblemente bello
mirar en pleno bombardeo
la suavidad con que caían
los copos de la nieve

Costumbre

Justo cuando los dragones
vomitaron desde el cielo
yo orinaba hacia el frente
mientras contemplaba la luna
Despreocupadamente feliz
troté hacia la trinchera
El casco bailaba
un fox-trot sobre mi cabeza

Una receta para el Gato Dumas

Primero: robarse un paquete de fideos
del cuartel “Moody Brook”
Segundo: ponerlos a hervir en el casco
con agua de una charca cercana
El secreto es el condimento
(la pintura va saltándose del acero
a medida que se recalienta)
Tercero: servir en marmita
preferentemente abollada y tiznada
Cuarto: sentado sobre una piedra
comer lentamente como si fuese
el último bocado que se vaya a saborear

Por robar comida

¿Y si no fuera la atadura
que hizo el cabo y si yo fuera
un bicho verde sostenido por
alfileres y si fuera Gulliver
en el país de los enanos
y si fuera Cristo y si fuera el
costillar al asador del último
cumpleaños y si fuera el cordero
que maté esta mañana
y aún me mira y no me quita
ni un pecado y si fuera el mismo
cielo que se mete por los ojos
con este dolor titilando de tobillos
y muñecas y si yo fuera
todas las estrellas estaqueadas
constelando el desamparo
de esta noche?

Última carta

Sobre la plancheta de reglaje
del mortero escribe
“Aquí no hay álamos”

Ha visto a la muerte
comiéndole el brazo
al soldado Santos
Ha visto la cara desnuda
de aquel que fue Juárez
alguna vez
y ahora escribe
“querido Pablo”

Su garganta exhala
fantasmas de niebla
alaridos de la vela
que lo alumbra
(ángel de cera
ala tuerta que crece
que pinta sombras
en la piedra)

y el soldado Raninqueo
escribe
inocencias de otros fuegos
ternuras ya perdidas
habla de tía-abuela
de una cajita de música
“no entregar Carhué al huinca”
escribe

Afuera el vivac es una toldería arrasada

Con los ojos bien abiertos

Cuando uno está por matar
es cuando más quiere la vida

Se corre se saltan cuerpos
mientras se escucha:
¡Oh! ¡Dios! ¡Ah!
como cuando se hace el amor

Corremos vaya a saber
por qué para qué para dónde
(gritos de parto gritos que parten
hacia el silencio absoluto)
y corremos como la sangre
hacia la oscuridad
sin cordón umbilical
huyendo de las vinchucas rojas
que buscan picarnos la frente

Cuando uno está por matar
puede llegar a hacerlo
o elegir esquivar el silbido
y alejarse a la orden de repliegue
o simplemente morir

Adiós soldados adiós
Ya no se debe mirar hacia atrás
Pero se mira

A veces en la noche
entre las sábanas del deseo
cavo de nuevo una trinchera
para resguardarme del dolor

Hoy la luna parece
un templo destruido
Un trozo de queso
comido por una rata
Una cara que mira
la humana lejanía
para romper en llanto
y besar las rancias mejillas
de la playa de Goose Green

Nosotros que escuchamos sobre
las cabezas el relincho del mortero
que leímos el porvenir en las tripas
de los nuestros
Nosotros que olimos las letrinas del espíritu
que tocamos el temblor de la piedra
como un corazón desesperado
Nosotros que lamimos el meado vientre
de la tierra que persistimos pese a todo
y a nosotros

Somos los que aún permanecemos
en cuclillas los que todavía tenemos
las pupilas como esquirlas candentes
los que a veces nos seguimos
arrastrando por la noche

los que todavía soñamos
con regresar algún día

(De "Soldados", Ministerio de Educación de la Nación, Programa Educación y Memoria, Plan LECTURA. Programa Educativo Nacional para el Mejoramiento de la Lectura, Julio 2009).

Gustavo Caso Rosendi

Gustavo Caso Rosendi

Gustavo Caso Rosendi, Esquel, Chubut, 1962. Actualmente, reside en La Plata. Es poeta y ex combatiente de Malvinas. Publicó “Bufón fúnebre” (Último Reino, 1995) y “Soldados” (Ministerio de Educación de la Nación, 2009). Figura en las colecciones poéticas “El viento también recuerda” (Antología de ex combatientes de Malvinas, Último Reino, 1996) y “Ocho Poetas Regionales” (Antología de Edelap, Buenos Aires, Vinciguerra, 1997). Asimismo, compartió con Martín Raninqueo la edición del CD “Poemas”. Obtuvo, entre otras distinciones, la Faja de Honor de La SEP 1985-1986 por su obra inédita “Elegía común” y el Primer Premio en el Concurso Edelap de Poesía 1997.