Tuerto Rey - Poesía y alrededores

en el archipiélago /
textos de aquí

Sandra Cornejo
/ Recorridos

De "Bajo los ríos del cielo" (Ediciones Al Margen, 2014)
 

Tríptico de Santiago 

I

Bajo los árboles entrelazados, una paloma. Cierta y gris.
En el Parque Forestal
cerca de la calle Monjitas
Lila y la mejor de las suertes
me confían este Infarto del alma
que leo sobre un banco.

No reconozco los humores de aquellos
que parecen desdoblar
sus gustos. O cambiar de frase en frase.
Sé que este libro
buscado por años
en su primera hoja dice:

“Te escribo.
¿Has visto mi rostro en alguno de tus sueños?”.
Y eso basta.

Puede que nadie sea reconocible
pero aquí, entre las hojas,
se afianza una íntima paz.

II

Me gustaría hablar con alguien
alguien que se acerque
que se siente junto a mí en este banco del parque
y me hable
en un idioma amigo
sosegado
como esta paloma que abajito me mira
y me conversa.

III

A veces, ser otra es una buena costumbre.
Inmigrante en una misma.
Los ojos como si fueran nuevos.
La mano que aprieta levemente
lo ajeno en una mano propia.
La otra que anda por ahí
sola, abandonada de una.
Esa que
retirándose del sitio que le dio cobijo
junta las palmas, agradece
observa el espacio, memoriza

conserva la inmensa prontitud
su presencia
cuando la paloma se lanza hacia la copa
del árbol trenzado sobre su cabeza
y se va
abrigadísima de Dios.

 

                                        A Diamela Eltit, su Presencia
                                       Santiago de Chile, noviembre de 2011

 

Un lago
 

Cuentan que la profundidad de un lago
es semejante a la altura
de las montañas que lo rodean.
Cada vez que observo
esa superficie
al ras de una breve playa
me conmueve este pensamiento.

Era un día de febrero
un día cálido, sin viento.
Carmen dormía.
Vos y yo caminábamos en el muelle
haciendo equilibrio
entre hierros atravesados
sobre un apoyo invisible.

No te animabas a zambullirte
–el agua de un lago siempre es fría, casi helada–
yo apenas jugaba con los pies descalzos
en el oleaje.

Todo el mundo estaba ahí.
La cabaña a pocos metros
el silencio
y en la montaña
la presencia inalterable del fondo del lago.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . A nuestra familia Quintana en Esquel

 

Alabanza
 

Por tres generaciones
–que yo sepa–
las mujeres de mi familia
perdieron su cría.

Cuando esperaba a mi hijo pensaba en ello.

Comprendí que estaba marcada
que era posible tanto
la noche como el día
por eso
le hablaba a mi criatura
como quien en el buen clima siega el heno
y para el tiempo inclemente
prepara los enseres.

Sangré.
Sangrar no es buena cosa antes del parto.

Ahora
cuando mi hijo va y viene por los caminos del Señor
siento su presencia natural, como la lluvia o el ciruelo
pero hay un instante, en cada día,
que vislumbro el milagro
–la diferencia–

y agradezco.

 

De "Partes del mundo" (Alción Editora, 2005)


Preguntas y una respuesta a May S.

          

                                     "Because what I want most is permanence"   
                                                                                        
May Sarton

 


¿Y si cada imagen desapareciera,
incluso
el papel y la lumbre?

¿Y si su primera caricia
no hubiera llegado hasta aquí?

¿Y si sólo un remoto quejido
en la espesura
nos hablara?

¿Y si la permanencia,
decididamente,
no fuera posible?

Deberíamos igual escribir
sobre la oscuridad
como lo hace la luz del pabilo.
 

Linaje

             

                                       para Mateo

La brisa trae vientos de otras tribus
a tu frente,
las miro
haciéndose lugar
en tu risa de piel creole
surcada por siglos, detrás de los Andes
y los Cárpatos.

Linajes
honduras que intenté sostener en la palma
de mi mano,
como si algo se pudiera sostener,
como si ese zambullirte en el infinito mar
fuese previsible.

Mutante, pleno, en la rambla,
gira un barrilete sus flecos al aire,
absolutamente sin mí. Como una gacela
como una bandada de gansos
como un viaje.

Hombres y mujeres de bárbaro dialecto
vienen en tu sangre y son
tu trama. Puede que arrastren confusión
pero les he visto derrumbarse
sin fiereza alguna.

Recibo las historias de tu libro
para que descanses
en él:
tu Arturo
tu ineludible Shariar
tu Gándalf
radiantes
como la estrella
verde
que pegamos
en el vidrio

y brilla

cada noche

al trasluz.

 

In nominis
 

Hay un extremo,
un camino medio,
seres diversos,
mínimas indulgencias. Hay más.

Hemos discutido acerca de nuestras
pertenencias duramente.
Hora tras hora nos hemos encargado
de señalar lo que a cada uno corresponde.
La casa,
como a niños arrojados,
nos observa.

Nuestro perro al sol en la ausencia
me acompaña
hemos macerado su crianza juntos
pero recuerdo que
del Amor
en el extremo
en el camino medio

surgió la Gracia
y el animal creció
y algo
comprendimos.

 

Humanae naturae
 

¿Se acomoda la vida a la vida?
¿El amputado miembro recuerda su tacto?
¿Huele la granada cuando ya no se está?

Luego de la emboscada
la sangre
se escarcha en un tiempo perenne
de alacranes.

Desquiciado universo,
confiar y caer, caer y confiar otra vez.

En el tumulto de los ensombrecidos
donde escuece el humo:

he ahí una mujer.
Piedra y espino
en mirada insondable de rubí.

Orfebrería quisiera, aliento
para iniciar la letanía:

"hubo
una leyenda edénica
un origen
una escritura
una mujer surgida del sueño".

Cuesta el solo camino, cuesta,
nube amazona convertida
en piedra herida.

Pasajera nube.
Pasajera piedra.
 

De "Sin suelo" (Edicones Vox, 2001)
 

Todo lo que buscabas
 

Todo lo que buscabas
era una huella en la nieve

no imaginaste que al cruzar la frontera
el percutor gatillaría a tu animal
como a un gato montés
o una liebre

alguien lo había intuido
con una vela encendida
en una habitación cerrada,
al salir
te asombraron esos seres,
no eran tu padre
ni tu madre
ni quien ocupara un lugar
en tu cuerpo

¿Qué querías,
fragor o tersura?
Al puerto de aguas profundas
no irías por las aguas del deshielo
irías al embalse
cuenco turbio, hondo
susurro pidiéndote que caigas

Animal desarmado
buscabas un cuerpo a la intemperie
su huella
en época de caza
 

Un abedul
 

Un abedul
cuando llueve,
una arboleda que aclara
al arañar la pista
y desciende el avión en un aeropuerto
donde las mujeres beben vodka
a las seis de la mañana hora local

Era acogedor el frío
aunque temible
Cantabas en mi idioma
pero con otro acento
Afuera la hilera de abedules
los aviones solos sobre el cemento mojado

Detrás de las cabinas
los soldados
te miraban cantar

Algunas veces, por un instante
la historia debería sentir compasión
y alertarnos
 

Para ser reina


Para ser reina
se debe ser valiente

No dio otra razón al abdicar

Era enero y los árboles
estaban sedientos
La torre vacía
la alameda señalaba un estrecho
hacia las tierras más bajas

Un mensaje apacible:
para ser reina

como si fuera posible abdicar
sin ser valiente
 

De "Ildikó" (Último Reino, 1998)
 

Dolor primario

Una rueda de niños
canta la canción a la Bandera

Bajo el pórtico
temerosa de la risa
de los otros
mira
naturalmente.

Guardapolvo blanco
tablitas en el pecho y en el vientre
rejas
entre la niña común
y el mundo.

Nada ocurre
naturalmente.
Nadie es
común.
 

Abuela con bastón


Siempre en primera presencia su Persona
su persona de lejos,
sus naranjas.

Siempre un cofre de restos y una ausencia
un presagio de fines de otro sueño,
un enjambre de trozos en abril.

Siempre el perfil que asoma en la memoria
rasguña los recuerdos y se astilla

en este corazón, estas campanas

de abuela con bastón, de niña sola
de niña con bastón, de abuela sola

que aguardan al pequeño mientras cantan.
 

De "Borradores" (Sudestada, 1989)


Clase 62

Llegó el verano
pero no estabas bajo la nieve.

Jamás te olvidaremos.

 

Sandra Cornejo

Sandra Cornejo

Nací en La Plata en abril del 62. Tuve la suerte de crecer entre Chubut, Catamarca, Mendoza, Córdoba y otra vez Chubut. Estudié Periodismo y Comunicación Social en la UNLP. Desde entonces me desempeño en distintos ámbitos en Comunicación Institucional y Gestión Cultural. Luego de obtener la diplomatura en el Posgrado de Lectura, Escritura y Educación (FLACSO) realizo talleres de literatura en Contextos de Encierro. La escritura y, especialmente la poesía, conforman para mí un espacio familiar de expresión. Motivo esencial por el cual edito Tuerto rey. Publiqué “Borradores” (Sudestada, 1989), “Ildikó” (Último Reino, 1998), “Sin Suelo” (Ediciones Vox, 2001), “Partes del Mundo” (Alción Editora, 2005), "Todo lo perdido reaparece" (Cuadernos orquestados, colección de poesía dirigida por Abel Robino, Cuadrícula Ediciones, 2012) y "Bajo los ríos del cielo" (Ediciones Al Margen, 2014) . Algunos poemas integran ciertas antologías, entre ellas, “Poetas Argentinas (1961-1980)” (Ediciones del Dock, 2007), “Antología de poetas argentinos II” (Free Verse Website 2009, Irlanda), “El verso toma la palabra, selección de 33 poetas argentinos” (Homoscriptum y La Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2010) y ), y "Poesía de Pensamiento, Una antología de poesía argentina" (Endymion poesía, Madrid, 2015). Otros poemas han sido traducidos al húngaro, inglés y alemán.


 

Foto: Estela Fares, 2010


Distinción a la Labor Literaria y promoción de las letras 2016:
http://www.eldia.com/septimo-dia/distinciones-literarias-la-plata-2016-188434

Facebook: https://www.facebook.com/sandra.cornejoLaPlata

Bajo los ríos del cielo, reseña: http://www.eldia.com.ar/edis/20140706/Poesia-destellos-inteligencia-brazos-sensibilidad-septimodia5.htm

Bajo los ríos del cielo, poemas y contratapa en: http://letras.s5.com/scor180614.html

Partes del mundo, selección de poemas en: http://www.el-descubrimiento.com.ar/lanota.php?id=707&id_sec=2&id_sub_sec=7

Todo lo perdido reaparece, completo en: http://www.abacq.org/cuaderno/index.php?Sandra-cornejo-todo-lo-perdido-reaparece

Canción, Todo lo perdido reaparece, por Sofía Rei: http://vimeo.com/32712005