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Liliana Lukin
/ Poemas de Libro de buen amor y dos poemas inéditos

Poemas de Libro de buen amor y dos poemas inéditos

 

Serie negativa

Allí donde no podemos ‘hacer’ nada, podemos al menos sentir inagotablemente.
                                                                                                      Vladimir Jankélevitch

1.

Volcada como
una copa goteás
tu dolor hacia adentro.
Sísifo del lenguaje,
lo que perfora no es
la insistencia del gotear,
sino una voluntad no reconocida
puesta en la gota: líquido veneno
y no elixir, lo líquido de los
acontecimientos vuelto veneno,
pasivo, quemante, adormecedor.
La trampa de un drama dado a beber
en una copa donde no hay
ni borra ni dulzura.
Lo que goteás deberías dejarlo
caer.

 

2.

esa lágrima fácil
que te convierte en la futura
víctima de situación
sin importar la índole de la
situación ni la predisposición
acaso inexistente del verdugo
es el síntoma de una
dificultad: ya no poder
disimular la condición ni hacer
presente lo que hubo.
Ya no más el alma entera
fuera, el arma
de una especie repartida
entre el deseo y la necesidad:
esa lágrima de indignación
que te vulnera es
tu enfermedad y tu testigo:
en ella cada vez estás
más húmeda, más transparente
en la caída, perdida
en el momento mismo
de mostrarte, deslizando,
dejándote
perder.

 

3.

todo queda envuelto
en una gota de tiempo
que avanza en la finitud:
sendero abierto al agua,
gota a gota la finitud
induce pero no muestra

todo lo envuelto es
y ningún pensamiento
florece, nada crece
en ese afuera

así se manifiesta
lo cansado
de mí en un
país que cansa
así el hilo que deja
el tiempo al gotear es
ciego es sordo
es puro egoísmo
de cansar
envuelto en su deseo

la poesía, que no salva de nada,
vendrá por nosotros.
Yo nazco cada vez que
me tiran a un pozo sin edad.

 

Serie positiva

El haber podido liberar palabras que estuvieran apenas formadas y que en todo caso no tuvieran vejez,
no tuvieran edad, sino que se modelaran solamente en mi aliento, eso, ves, esa felicidad me ha definitivamente
herido y en ese momento, yo, que me creía tan lejos de la muerte por el mal, sólo he pensado en morir de esa felicidad.

                                                                                                                                        Robert Antelme a Dionys Mascolo

 

1.
no lo que del silencio deja
en el aire el rechinar de una
máquina de vacío,
sino la letra que empaña el aire,
no una canción haciendo mella
en el aire,
no la virtud en la melodía
sino en la carne tierna
del ser ahí carne tendida,
nueva, no detenida en sí ni en ella. 

 

2.
no lo que la lengua habla
sino la lengua en su rosada
carne, vulva de otra cavidad,
no las delicias de la lengua
en su sonora luminosidad
de hacerse agua,
no el sentido en la palabra
sino ese instrumento de
felicidad ardiendo dentro,
córnea de lo invisible
al tacto ciego,
no el pacto de entender
sino la comprensión mordida
hasta hacer sangre
y ver cómo
la letra entra entera,
no lo que la lengua quiere
decir en tanto hiere o adhiere,
sino la lengua en su poca
materialidad de madre
en el parto caliente de la boca

 

3.
no lo que el silencio deja en el aire
sino el silencio crudo:
una máquina de vacío,
no la paz del silencio
en su resonancia material
de leche innumerable,
no el sonido
de la ausencia del sonido
sino la yema infantil
que trae melodías y
daños del pensamiento
al ojo pleno,
no los sonidos del silencio
sino la pulpa masticada que destila
un olvido
parecido a callar,
no lo que el silencio quiere
dejar de decir en tanto hiede,
sino el silencio puro
de hierro candente
en el acto mudo de nombrar

 

4.
no lo que el cuerpo puede
sino el cuerpo en su carnal
fuente de luz haciendo luz,
no los placeres de la carne
en su doble música atonal
de ardor y penas,
no el poder de ser materia,
sino esa construcción
de melancolía y movimiento,
lo vivo en su ficción de voluntad

 

5.
no la miseria que el lenguaje
disgrega,
no el lenguaje en su miseria
de mentiras viejas, 
no el misterio del lenguaje,
lo ominoso amable
del destierro de la voz,
no la paradoja del sintagma
sino ese paradigma del sentido
siendo cráter del sonido,
no el escándalo del sobreentendido,
sino el sistema disecado
de la muesca que deja en mí
el trabajo de la duda
y de la queja.


En Libro de buen amor, Ediciones CILC, Bs..As., 2010.


Inéditos

1.
Pero ¿y si no fuera necesario
hablar, decir nada,
para que los acontecimientos
arrojaran deshechos
los últimos restos de
algún conocimiento adulterado?

el poema, el poema,
¿a quién le importa
su revelación, la tardía
idea que tu idea trae
a estas playas de puro
tiempo y melancolía?

escribir sería una
fiesta en otra parte,
improbable,
donde la saciedad
de lo que el cuerpo pide
creara secreciones:

deseos de palabra
como deseo segundo,
deambular del ojo a la búsqueda:
inutilidades, adivinación, perturbaciones
que actuaran sobre lo visible
y lo dieran a probar: poemas.


2.
Prensar,
entre dos placas
de amianto, el corazón de una,
en el pozo ciego caída la gran ilusión

con los ácidos del reciclado
de la mente nada que hacer

estiércol
de los años de pastoreo
esparcidos en el altar
de los propósitos

gran depredación:
dejaron sólo dientes aptos
para una hierba cada vez más alta,
cromada y seca,

a todas luces sellado el material
de una posible resurrección
con la saliva
de las voces.

 

 

Liliana Lukin

Liliana Lukin

Bs. Aires, 1951. Libros de poesía: Abracadabra, 1978; Malasartes, 1981; Descomposición.1980-1982, 1986; Cortar por lo Sano, 1987; Carne de Tesoro,1990; Cartas, 1992; Las preguntas, 1998; retórica erótica, 2002, Construcción comparativa, 2003, Teatro de Operaciones-Anatomía y Literatura, 2007, Obra reunida:1978-2008, 2009, Libro de buen amor, 2010 y La Etica demostrada según el orden poético, 2011. Su obra está publicada en antologías y traducida a varios idiomas.
Es autora de otras publicaciones, ensayos y seminarios en el exterior (Universidad Hebrea de Jerusalen, 2009, Universidad Autónoma de Barcelona 2010, sobre “Representación del cuerpo en la tortura y la represión. Narrativa argentina 1960-2000”).
Egresada de Letras de la Universidad de Buenos Aires, es docente en Crítica de Artes del IUNA (Instituto Universitario Nacional del Arte) y desde 2005 organiza las Jornadas “Cuerpos Argentinos” para Extensión del IUNA. Coordina desde 2005 la Clínica de escritura poética de la Biblioteca Nacional.

Sus performances y otras propuestas interdisciplinarias se pueden ver en: www.lilianalukin.com.ar