A la izquierda de tu invierno
maduro en naranjas agrias
Ésas
que dice el mundo
ni para dulce
Se multiplican diminutas, asombradas
Tengo montañas de ojos cítricos
tumores de una historia
que cuelgan
su vejez temprana
Le cuentan a la tarde
que insisto
aunque soy un antes
Desconcierta el sol
de tanto acertijo
En cada una
destilan mis dolores
Se perfuman para nadie
***
Entre las calles anda un dolor de luna
un abismo que se fue de tiempo
Febrero huele a nunca
y nos deja pisándonos adentro
sin más órganos que letras y resina
***
Saco mi caja de tesoros
Las figuritas con brillantina
los dientes que guardé bajo la almohada
un mechón de pelo
los deseos que apilé toda esta vida
caracoles del mar que nos llevó
soy perra y sé esperar
pero la muerte
no negocia
***
Indefensa se va
derritiendo al sol
la virtud del cordero
El malvón mira al jazmín que mira a la rosa que mira al laurel
Se pegan en una sombra
para salvar el mundo
***
La ausencia me mira a los ojos
desde la silla de mimbre
Le digo: andate
Hoy es día de visitas
Me retuerce las vocales
con sus lazos
hasta que sueltan agua negra
Todos tus cariños son tan lejos
(me dice)
***
Tengo un cielo humilde
Nunca el sol,
luna tal vez
Lo miro con voz de animal enfermo
Le doy agua en mis manos
pero no crece
***
Él sólo vuelve para ver los jardines
Yo estiro mis deseos
saco ramas
espanto mi encaje de cuervos
Fraguo carmesí
con lo apenas de infancia que me queda
Contorsiono mis bemoles
su canción gastada
Me quedo detenida
Con los pies en tierra
Delirando
una ración de verano
Pero el sólo vuelve para ver los jardines
***
Hay un olor a ruido
por toda la casa
Como si los ángeles
con sus alfileres
levantaran recuerdos
Hay un olor a luz
que reclama tus ángulos
Se mueve entre los objetos
olfatea cada zócalo
Se camufla entre las crines de la alfombra
Y sube
Sube por la manta
A éste, mi sur
que se despliega
***
Vino mi padre
a preguntar por los muertos
Vino mi padre
después de,
Vino lloviendo
Atrás de la helada
que pintó baldío
tanta cosecha
Vino mi padre
a que toque sus bordes con mis no manos
a recibir indulto y sazón de mi lengua
Vino mi padre
a mecerse entero
sobre mi defensa en ruinas
***
Hay un olor a moho
Y el atrás de sus pasos
me devuelve la memoria:
su siempre irse
***
La mañana
me presta una escenografía
Soy un guión
con su crimen a cuestas
sin el cuerpo del delito
Nadie se atreve
a ponerme un final

Alejandra Leonor Parra, nació el 11 de mayo de 1967, estudió Profesorado en Educación Musical y ejerció como docente en Buenos Aires y Río Negro. Actualmente participa del Taller de lectura de poesía Francisco Urondo de la Universidad de San Martín que coordina el poeta Juan Gelman , Profesorado en Educación Especial, Profesorado en Lengua y Literatura y toma clases con la poeta Paulina Vinderman. Ha obtenido reconocimientos por sus trabajos tanto en poesía como en narrativa publicando su primer libro Caídos como premio a uno de ellos. Luego de participar en el taller de poesía de Apoa en el Moyano comienza a trabajar en talleres de literatura (Unidad 45 de Melchor Romero) dentro del programa “Contexto encierro” de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Bs As, alternando su actividad de escritura y docencia con la colaboración en revistas literarias y su dedicación a la música. Tiene en curso dos libros más sobre los que está trabajando: Haciendo cuentas y Mi todonada.