“…Vuelven a vivir los seres del camino del bosque, llamados también los seres del cuarto reino. Estos seres mágicos o de la imaginación, tienen su origen en la Era del Sueño de la humanidad… El hombre de la Edad del Sueño tiene un sentido oculto del misterio. Alumbra la noche con teas encendidas. Hay también una agudización del carácter contemplativo. En la oscuridad de la noche, el hombre remoto contempla con respeto la Vía Láctea y percibe el sentido sugerente que tiene la noche. Descubre además un sentido de lo infinito y un deseo inmenso de perdurar”.
Del libro Alas para la infancia, de Manuel Peña Muñoz, escritor chileno.