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Tomas Tranströmer
/ textos de La plaza salvaje

Respuesta a una carta


En el último cajón del escritorio encuentro una carta que llegó por primera vez hace veintiséis años. Una carta aterrada que aún ahora, al llegar por segunda vez, respira.
Una casa tiene cinco ventanas: a través de cuatro de ellas el día brilla claro y tranquilo. La quinta da a un cielo negro, relámpagos y tormenta. Yo estoy en la quinta ventana. La carta.
A veces, se ensancha un precipicio entre el martes y el miércoles, pero en un instante pueden transcurrir veintiséis años. El tiempo no es una línea recta sino más bien un laberinto, y si uno se acuesta contra la pared en el lugar adecuado puede oír los pasos apurados y las voces, uno puede oírse a sí mismo transitar allí, del otro lado.
¿Tuvo esta carta alguna vez respuesta? No lo recuerdo, fue hace tiempo. Los incontables umbrales del mar continuaron pasando. El corazón continuó dando sus brincos segundo a segundo, como el sapo en la hierba húmeda de la noche de agosto.
Las cartas no contestadas se hacinan en lo alto, como nubes cirrostratos que anuncian mal tiempo. Ellas debilitan los rayos solares. Un día contestaré. El día en que esté muerto y por fin pueda concentrarme. O por lo menos esté tan lejos de aquí como para que pueda volver a encontrarme. Cuando vaya, recién llegado a la gran ciudad, por la calle 125, en el viento de la calle de las basuras danzantes. Yo, que amo el deambular y el desaparecer en la multitud, una letra T en la interminable masa del texto.

 

La casa azul


Es una noche de sol radiante. Estoy en el denso bosque y miro hacia mi casa con sus paredes de azul brumoso. Como si hubiese muerto recientemente y mirase la casa desde un nuevo ángulo.
Lleva allí más de ochenta veranos. Su madera ha sido impregnada cuatro veces con alegría y tres con tristeza. Cuando alguno de los que han vivido allí muere, se vuelve a pintar. El muerto pinta, sin pincel, desde adentro.
Del otro lado es campo abierto. Antes un jardín que ahora se ha vuelto salvaje. Inmóviles resacas de mala hierba, pagodas de mala hierba, texto arrollador, los upanishad de mala hierba, una flota vikinga de mala hierba, cabezas de dragón, lanzas, ¡un imperio de mala hierba!
Sobre el jardín salvaje revolotea la sombra de un boomerang que se arroja una y otra vez. Esto tiene que ver con uno que vivió en la casa mucho antes que yo. Casi un niño. De él sale un impulso, un pensamiento, una voluntad: “crea…dibuja…”. Para tener tiempo de escapar de su destino.
La casa se parece a un dibujo infantil. Una infantilidad provisoria que surgió porque alguien, demasiado pronto, renunció a la misión de ser niño. ¡Abre la puerta, entra! Aquí adentro hay inquietud en el techo y paz en las paredes. Sobre la cama cuelga un cuadro de aficionado que representa un barco con diecisiete velas, espumeantes crestas de olas y un viento que el marco dorado no puede contener.
Es siempre tan temprano aquí dentro, es antes de la encrucijada, antes de las elecciones irrenunciables. ¡Gracias por esta vida! No obstante, carezco de alternativa. Todos los bocetos quieren llegar a ser reales.
Un motor en el agua, muy lejos, dilata el horizonte de la noche de verano. Nosotros, en realidad, no lo sabemos, pero lo sospechamos: hay una vida que es como barco gemelo a la nuestra, que sigue una ruta totalmente distinta. Mientras el sol arde tras las islas.


(Textos/poemas del libro Para vivos y muertos, Ediciones Hiperión, 1992, Madrid, obra que incluye La plaza salvaje de 1983. Versiones de Roberto Mascaró.)

 

Tomas Tranströmer

Tomas Tranströmer

Tomás Tranströmer, poeta, nació el 15 de abril de 1931 en Estocolmo, Suecia. Premio Nobel de Literaratura 2011.

Ha escrito Louise von Bergen sobre su poética: “La poesía es para él un movimiento de resistencia. El lenguaje de la poesía no es el lenguaje del poder, de los medios de comunicación, de la burocracia. Pero la poesía es sí la única respuesta válida a una sociedad que intenta hacernos olvidar que tenemos una vida espiritual. La respuesta es ‘construir obras de arte tan fuertes como para que sobrevivan en los corazones de la gente sensible’”.

Un texto sobre su obra:
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/
aaa/sanchez_abraham
_prudencio/

la_poesia_silenciosa.htm