Tuerto Rey - Poesía y alrededores

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Mario Alonso
/ poemas de murmullos

El hombre es un animal modesto. Se levanta, come, lee, corre, corta, sangra, bebe.
Ama a sus hijos y los ajenos. Ama a su mujer. Ensambla, enhebra, ensarta, envidia, suspira, engendra, engorda.
Hace sinfonías, cenizas, estatuas.
Se enternece al enfermar su gato, suda, seda, sueña.
A veces, escribe.

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Vinculados estamos a la espera final de la espiga, sus junturas diestras, predecibles.
A la terca forma de pedir disculpas
A este mundo
Por tanto pan
Por tanto aire
Por desconocer el argumento.

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Somos ruines, de alguna manera queremos entrar a golpe limpio al paraíso.

Y si así fuera, ¿y si el discurso del universo fuera cierto?
¿Y si nuestro círculo fuera el equivocado señor Desinovich?

Nada tienen los días que no traen medias, luces delicadas.
Nada tienen los martes y su salmo
Nada tiene las rosas sino su humilde hecatombe

Espero a mi dulce
tierno Caín

Sé lo poco útil que es mi ofrenda.

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Porque a veces estamos vistiendo la camisa y las varas llegan por si solas, la trama del Fa es hasta escuchar a Jeff Beck, en tanto las dulces aguas nos acercan a las mariposas. La carne es una pista para saber exactamente por dónde andamos, la carne, la espiga mala, el naranjo en el fondo de la casa. La trampa de los días que no caen quince, el lugar de las salamandras. Matrimonio sin hache es la vejiga que libera la familia. Los días dados donde apuntar tu número de suerte. El hacha en los Navarro. El fin de la comilona, la tarde como un suspiro. Las primas recién llegadas, su olor a pan. La música, la nota, el arlequín.

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cuando nací

Pregunta. El tiempo es la hoja o la herida, el tajo es la muerte o la herida. El blanco de mi muerte fue inaugurado el mismo día, su figura repentina, su melodía de fondo. Caries, el dolor debe ser como las caries irremisibles. Hay una isla de fe y en el centro soy su única palmera, no se más.

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14 en punto

Siempre lloro en casa, después de clases, siempre lloro en casa. No son los fantasmas. Todos mis hermanos huyen a la batería de afuera, como un vitral disuelto, solo yo los veo, se que pasará mañana, ya he soñado con eso. Los lunes me da por escribir, después de la comida. En la tarde hago confeti, pasarán los años hasta este día.

 

Mario Alonso

Mario Alonso

Mario Alonso. Nació en Guadalupe, Nuevo León, el 12 de Septiembre de 1959. Poeta. Docente, editor y promotor cultural. Estudió economía en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha sido editor de Cuadernos Othonianos; director de la Casa de Manuel José Othón; investigador en el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de la Cultura de San Luis Potosí. Colaborador de Azar, Cantera Verde, Dosfilos, El Acordeón, El Rinoceronte Enamorado, Letras Potosinas, Nueva Época, Runa, y Tierra Adentro. OBRA PUBLICADA: Poesía: Sólo la luz rompe el silencio, Praxis/Dosfilos, 1982. || Breve Luz, Joan Boldó i Climent, 1989. Variaciones sobre un retrato hablado, Cuadernos Othonianos, 1991. La apariencia del árbol, ICA, 2000. Murmullos (Secretaria de Cultura San Luis Potosí, 2005) y Tempesatad en duelo (el desayuno del shaman) en 2008.