Tuerto Rey - Poesía y alrededores

poesía, magia y alrededores /
de la literatura universal

Ana Jachimowicz
/ “Dios adentro Dios afuera”, fragmentos

Este libro no está cerrado y terminado. Es más bien una botella tirada al mar, a la búsqueda de hermanos y hermanas del alma…Sólo un cambio en nuestra mirada permitirá que podamos vivir felices en este planeta maravilloso. Tal es el camino del espíritu.

El paciente está grave: no alcanzan las terapias psicológicas, las terapias del ego o de la personalidad. Hace falta una verdadera terapia del alma. Ya no alcanzan los médicos y los psicólogos. Necesitamos sacerdotes, maestros, sabios y guías espirituales que nos ayuden a reencontrarnos con nuestra Fuente.



¿Existe alguna espiritualidad que pudiera tener pretensión de universalidad, que fuera más allá de credos, fronteras y banderías, que sirviera para abrir nuestros corazones a lo sagrado, y que pudiera convivir tanto con los distintos credos como con la ausencia de ellos? ¿Que pudiera integrar, iluminándolos, el arte, la ciencia, la tecnología, la economía, la política, la medicina, el trabajo corporal, la educación y todos nuestros trabajos?

¿Que se base en la vivencia de la sabiduría que habita en nosotros mismos, en cada uno de nosotros, que somos manifestaciones conscientes del misterio que estamos intentando develar?

En mi opinión, la respuesta es afirmativa. Se trata de una antigua tradición, tan antigua como el ser humano, que recorre como un río subterráneo todas las tradiciones y religiones, aflorando a la superficie cuando la experiencia espiritual directa no es empañada por el dualismo, el fundamentalismo, la ambición de poder, la intolerancia o el prejuicio.

Aldous Huxley la denominó “Filosofía perenne”…El teólogo norteamericano contemporáneo Matthew Fox  “espiritualidad de la creación”…Otros autores, como el brasileño Frei Betto, “espiritualidades holísticas”. Se trata de las espiritualidades  que ven al universo en su totalidad como sagrado, que perciben un hálito misterioso buscando manifestarse en sus infinitas formas, un espíritu viviente que anima absolutamente todo lo existente. En el marco de dichas espiritualidades, nada es rechazado como “non sancto”, pues todo es expresión de ese “algo” misterioso (inclusive lo que no nos resulta agradable ni fácil de comprender). Se reconoce la divinidad en todas las cosas.

A partir de esta “simple” percepción básica, surgen consecuencias que pueden transformar radicalmente “desde adentro” la vida de todo ser humano, sobre todo el aumento de felicidad que se produce cuando a una persona se le abre la posibilidad de habitar un universo con sentido.


 

Desde el momento en que nuestra conciencia despierta al mundo en esta vida, nos encontramos siempre ya en una determinada situación: con un cuerpo, una conciencia, una personalidad, una familia, un entorno social y cultural, un país y un idioma. También estamos insertos en un contexto bionatural, con el sol, las plantas, el aire, los alimentos, el agua, la temperatura ambiente y todo aquello que garantizan nuestra vida biológica.

Solemos dar por sentados estos elementos. Pero en determinadas circunstancias de nuestra vida se muestran, muy por el contrario, como un acuciante enigma a resolver, un mensaje a descifrar.

Este enigma a resolver toma la forma de grandes preguntas básicas acerca de la propia existencia y de la existencia del mundo.


 

Responder o no a dichas preguntas, no aportará beneficios materiales, poder o status social…Sin embargo, en ellas se juega nada menos que la felicidad y el sentido de nuestra propia vida. Las respuestas que les demos determinarán el "color", la vibración básica de nuestra vida, en particular el sentido o sin-sentido que le daremos a la existencia cósmica y a nuestra existencia personal.


 

Con nuestra propia vida, todos contestamos implícitamente de alguna manera. Nuestra forma de vida, lo queramos o no, lo sepamos o no, siempre obedece a una cosmovisión, a un paradigma, a un sistema implícito de creencias. La mayoría de la gente que afirma no preocuparse por estas cuestiones, en realidad obedece inconscientemente al paradigma de vida propuesto por la educación, los medios masivos de comunicación y la publicidad. Cuanto más  explicitemos nuestra forma de ver el mundo, o sea, cuanto más la iluminemos con la luz de la conciencia, más seremos nosotros dueños de ella y no ella dueños de nosotros.

Por otra parte, las distintas culturas han desarrollado disciplinas específicas que intentan encontrar respuestas explícitas a los grandes interrogantes básicos de su situación fáctica. En Occidente fueron tomando la forma de la Ciencia, la Filosofía, la Religión y la Espiritualidad, cuyas propuestas analizaremos en los capítulos siguientes.

Ana Jachimowicz

Ana Jachimowicz

Ana Jachimowicz es una buscadora “del fundamento último de la realidad”. Nació en Buenos Aires, Argentina. Es Bachiller Francés (Universidad de Poitiers, Francia); Profesora de Enseñanza en Filosofía (UBA); Instructora de Hatha Yoga (Asociación Uruguaya de Yoga) y Doctora en Ministerio en Espiritualidad de la Creación (University of Creation Spirituality, Oakland, EEUU). Publicó ¿Por qué permite Dios el mal en el mundo?; Las formas del Yoga y Dios adentro Dios afuera.

Actualmente coordina la comunidad espiritual on-line 'Místicos para todos', "un lugar de encuentro para buscadores espirituales independientes y apasionados".

Estos fragmentos pertenecen a su libro Dios adentro Dios afuera.
Versión digital en: http://www.amazon.com

La autora y "Místicos para todos" en: 
http://misticosparatodos.org