Tuerto Rey - Poesía y alrededores

en el archipiélago /
textos de aquí

Osvaldo Ballina
/ "Errancias"

Errancia 1
 

Las palabras no recuerdan su pasado. Son como guirnaldas, estrellas que alguien cuelga en el oscuro, y propio, espacio exterior, fugaces hacia algún destino. Rara vez también hay un humano que las respalde En el desfasaje de los tiempos, es una diversión cada vez menos diversión. Ligero va algún dios, tantas veces mentado, que nada modifica. Ni las palabras, ni la mano que las escriben, se ven mutuamente. Cuando se comprenda esta orfandad sin regreso, seremos libres, se dijo, lo que es más disfrutaremos de la vida desde nuestra conciencia secreta: los objetos son lenguajes en sí, huesos desenterrados.


Errancia 11
 

Vigas para la casa, cántaros para el canto, insomnios verdes, jardines árabes, el aire abierto de par en par, un niño baila ajeno al páramo humano, adiós padre, mi hábitat es mi mente, la memoria purificadora y no acumuladora, dijo para sus adentros y para afuera. Alrededor todo es insensato. El lenguaje amortigua la colisión con lo que se desprende de los hombres. Pozos abiertos a los ojos de príncipes naturales. Aunque los astros se desangran entre mar y tierra, me fundo en mí, en el buen tiempo cerrado en que estoy parado.
 

Errancia 26


Refugio del irreverente donde nada se puede enderezar. Ni él-otro en otro-él. Uno es tan real como el otro. No se ha sabido clarificar el tema. En realidad son lo indivisible y conviven según las horas. Uno duerme y sueña, el otro trabaja y sufre. Pero tienen la sabiduría de gozar con resignación y un dejo de triunfo. Hay una purificación que reconoce a ciegas los pedazos de la existencia. Escamas extraviadas en la contrición de la propia conciencia. El verano, él-otro lo sabe, es un país del que nunca se vuelve y guía hacia un futuro sin sumisión a la sequedad.

 

Errancia 30
 

Duermes y entras en la única realidad. Oficiante de ningún orden prescripto. Ël-otro animal fantástico, con el testimonio de huellas que deja en la nieve. Atisba la ilusión de dar con retazos de una cordura, que no se quiere a sí misma.

Osvaldo Ballina

Osvaldo Ballina

La Plata, 1942. Desde 1971, fecha en la que publicó El día mayor, escribió una extensa obra parcialmente traducida al inglés, italiano y francés. Entre otras distinciones, obtuvo el premio Consagración de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires (1996) y el reconocimiento a la Trayectoria por parte de Cultura de la Municipalidad de La Plata (2016).

Estos textos pertenecen a su libro reciente, Errancias (2018).

Foto de Pampi Curuchaga

Reseña sobre su anterior libro, breviario del vagante en el link:
https://www.eldia.com/nota/2018-4-8-9-31-35-la-liturgia-de-la-lengua-septimo-dia