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Irene Gruss
/ ”Porque a veces llueve”

¿Cuál es el goce que otorga al acto de escribir el poder de ser preferido a cualquier otro?


(Texto leído por Irene Gruss en la ciudad de La Plata, en el marco del Primer Encuentro Nacional de Escritores realizado en el Pasaje Dardo Rocha en 2004).

“Ahora está lloviendo y la lluvia me obliga a recordar lo que alguien dijo respecto de una pregunta parecida a la que encabeza esta mesa: esa persona contestó porque sí.
¿Por qué la lluvia me obliga a recordar y no un sol enervante? Lo ignoro.

¿Prefiero escribir? De esto se habla, ¿no? ¿Prefiero escribir a cualquier otro acto? No, no lo prefiero. En todo caso, no se aclara a qué otro acto se refiere la mesa.
Voy a comentar algo de mi historia personal que quizá tenga que ver con el asunto; voy a hablar del acto de cantar. Desde mi tierna infancia, tuve el privilegio de asistir, como mezzo soprano primero y más adelante como contralto, a distintos coros. Esto fue hasta los 19 años. Digo privilegio pero también debí agregar la dicha.
No sé por qué en un momento decidí abandonar el coro y estudiar canto individual. Miento; ahora lo recuerdo: tenía que hacer un solo muy pequeño de una cantata de Bach en un concierto que la Wagneriana daba en el Teatro Colón. En el primer ensayo huí despavorida. Era demasiado.
Durante las clases de canto, me iba dando cuenta también de mi posible imagen en un futuro: una pechugona pegando los aullidos conmovedores de algún lieder. Tampoco me gustaba la idea. No es casual la elección del arte de tapa de mi libro Solo de contralto, la misma pechugona pintada fabulosamente por el holandés Kees van Dongen.

Ahora bien, ¿dejé de cantar y elegí escribir por miedo al ridículo?; ¿opuse la música a la escritura? Es probable, pero seguramente no es un caso de vocación. Quizá sólo la hipnosis responda a este hecho.
Entonces vuelvo a por qué escribo. También recuerdo a esa niña que a los siete u ocho años guardó entre sus cosas un cuaderno con la segura convicción de “ser escritora”, contra viento y marea, contra lo que se dijese, contra todo. Y aquí escucho como la lluvia otro carozo: ¿una escribe contra? ¿Por qué no?

Apenas asentada en la escritura, asistí al primer taller literario que supo haber en Buenos Aires a inicios de los años 70. Ya había dejado Medicina, Biología y ahora incursionaba la carrera de Letras debiendo marcar los predicativos en un poema de César Vallejo.
Durante las reuniones del taller, trataba de asimilar todo comentario y cuanto material de lectura sonase. Recuerdo una noche en la que se habló del imperativo categórico, y yo, pésima alumna no sólo de gramática, creí que se mencionaba vaya a saber qué tipo de conjugación. Así me formé, en esa mezcla de ansia y vergüenza, de aceptación y de descarte.

¿Elegí quedarme con el nombre y no con la cosa?; ¿por qué estás diciéndome que escribir es lo único que tenemos?; crear no basta _son algunos versos acerca del tema en cuestión.

Escribo porque sí, por necesidad, contra mi voluntad. Porque a veces llueve".

Irene Gruss

Irene Gruss

Irene Gruss, Buenos Aires. Ha publicado, entre otros libros, La mitad de la verdad que contiene La luz en la ventana, Ed. El escarabajo de oro, 1982; El mundo incompleto, Ed. Libros de Tierra Firme, 1987; La calma, Ed. Libros de Tierra Firme, 1991; Sobre el asma, edición propia, 1995; Solo de contralto, Ed. Galerna, 1998; En el brillo de uno en el vidrio de uno, Ed. La Bohemia, 2000; La dicha, Editorial bajo la luna, 2004, todos ellos, género poesía, junto con pocos Poemas irresueltos, inéditos. La nouvelle Una letra familiar (2007) y la obra poética reunida, La mitad de la verdad (2008). Éstas últimas, también han sido publicadas por Editorial bajo la luna.

Sitio personal: http://elmundoincompleto.blogspot.com.ar/