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Marguerite Duras
/ fragmentos de “La vida material”

De "La casa"
 

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Hay mujeres que tiran. Yo tiro mucho.
Durante quince años, he estado tirando mis manuscritos tan pronto como el libro
se publicaba. Si busco el por qué, creo que era para borrar el crimen, desvalorizarlo
a mis propios ojos, para “pasar mejor” en mi propio medio, para atenuar la incidencia
de escribir cuando se era mujer, de esto hace apenas cuarenta años. Guardaba restos de
tejidos, restos de alimentos, pero no esto. Durante diez años he quemado mis
manuscritos. Luego un día me dijeron: “Guárdalos para tu hijo más tarde, no se sabe
nunca.”

Era en la chimenea de la sala de Neauphle donde esto ocurría. Se trataba de la destrucción
capital, aquella por el fuego. ¿Supe pues tan pronto en mi vida que era una escritora? Sin duda.
Me acuerdo de los días siguientes a aquellos días. El lugar se hacía claro, virginal. La
casa se iluminaba, las mesas se volvían disponibles, lisas, libres, con todas las marcas
borradas.


“Las cartas”


Yo también he escrito cartas, como Yann a mí, durante dos años, a alguien que nunca
había conocido. Luego llegó Yann. Remplazó las cartas. Es imposible quedarse sin
ningún amor, incluso si sólo hay palabras, éste se vive siempre. Lo peor es
no amar, creo que esto no existe.


“Comer por la noche”


En Trouville, le compro queso, yogures, mantequilla, porque cuando vuelve tarde por la noche
se arroja sobre estas cosas. Él me compra las cosas que yo prefiero, bollos y fruta. No es
tanto para complacerme como para alimentarme. Tiene esta voluntad infantil de hacerme
comer para que no muera, no quiere que me muera pero tampoco quiere que engorde,
es difícil de conciliar, y yo tampoco quiero que muera, nuestro afecto es este, nuestro amor.
En estas conversaciones nocturnas, nos decimos la verdad, por terrible que sea, y nos
reímos como antes, cuando bebíamos, y sólo podíamos hablar por la tarde.


De “El libro”



Hemos hecho asco a todos los compromisos, a todos los “arreglos” habituales entre
los géneros, hemos afrontado la imposibilidad de este amor, no hemos retrocedido, no nos
hemos librado, era un amor que venía de muy lejos, que no podíamos imaginar, era tan
extraño, nos burlábamos, no lo reconocíamos y lo hemos vivido tal como se presentaba, i
mposible, verdaderamente, y sin intervenir, sin hacer nada para sufrir menos, sin rehuirle,
sin masacrarlo ni partir. Y esto no ha sido suficiente.

Marguerite Duras

Marguerite Duras

 

Marguerite Duras nació en 1914 en Saigón (hoy Ciudad Ho Chi Minh). Novelista, dramaturga y guionista y directora de cine francesa.  A los 18 años se traslada a París para estudiar Derecho, disciplina en la que se licenció en 1932. Su primera novela importante, Un dique contra el Pacífico (1950), narra la vida de una familia francesa empobrecida en Indochina. Con otra de sus novelas destacadas,  El amante (1984), obtuvo en 1984 el Premio Goncourt. En 1960 fue guionista de la película de Alain Resnais Hiroshima mon amour. Entre sus películas cabe destacar India Song (1975). Murió en 1996 en París. Escribió más de cuarenta obras.

Estos fragmentos pertenecen a su libro La vida material (Plaza y Janes editores, 1988); en él, tanto como en Escribir o C'est tout, la autora reflexiona sobre su vida, el hecho de escribir, los lugares que habita: el mundo interno y externo que la envuelve.