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Mirta Rosenberg
/ dos poemas

 

 

Un temblor
que la escala de Richter
no registra: no fui
al  funeral de mi hermano,
nunca volveré a hacerlo.
Seguro recordaba
tanto a su madre
como un caballo de ocho años,
dice Shakespeare de alguien,
crep que en Coriolano.
Si no, tal vez
no hubiera hecho mutis
dejándome hija única tardíamente
aquí sentada y con Mamá
por todos lados.


Perros de mi familia


No se la pasan
ladrándole a la luna llena. Se sientan
a la mesa de la cena, con perros amigos,
y conversan sobre ella, hacen listas.
Perros artistas,
lo digo porque los he visto.

Cuatro patas, cola y afectivo:
en esencia, un sustantivo colectivo
que sin embargo anda solo: cada perro
es El perro. 
                                             Y aunque
acepte la vigilia de ser fiel,
lo es primero a sí mismo,
ni al paseo ni al encierro.
                                              De a dos,
de a tres, de a diez,
todos son un solo perro,
              convencido
de que el mundo no es lugar
hecho por y solamente
              para perros:

¡tantas cosas que arreglar,
tanta fealdad inminente!
A veces se impone hablar,
y no siempre decir ¡Guau!
               Como sea,
es muy capaz de cantarle las cuarenta
prácticamente a cualquiera
                y hasta dialogar
con ballenas –véase si no
“perros cantores de Nueva Guinea”-,
según lo sienta y sea feliz.

El amor lo hace feliz
y perseguirse la cola,
ser un círculo perfecto
en sagrado frenesí – “Para empezar”,
le dijo el gato a Alicia,
“los perros no están locos”. Y ella:
“Supongo que sí”-.

             Lo digo
porque yo misma los vi:
             perros de mi familia
en furiosa actividad
-justicia, belleza, verdad-
imaginando otros mundos
que, como éste,
también habría que cambiar.
 



 

 

Mirta Rosenberg

Mirta Rosenberg

Mirta Rosenberg nació en Rosario, Santa Fe, en octubre de 1951. Poeta y traductora, publicó los libros de poesía Pasajes, Madam, Teoría sentimental, El arte de perder, El árbol de palabras (que reúne su obra y poemas inéditos, junto con una selección de traducciones) y El paisaje interior  (libro al que pertenecen estos poemas). Integra desde sus inicios el consejo de dirección de Diario de Poesía. Fue asesora de la Casa de la Poesía de la Ciudad de Buenos Aires entre 2000 y 2005, donde estuvo a cargo de Los Traidores, un ciclo de traducción de poesía. En 2003 recibió la Beca Guggenheim en poesía y en 2004 el premio Konex en traducción literaria.

Foto: Mirta Rosenberg por Valentina Rebasa