Tuerto Rey - Poesía y alrededores

en el archipiélago /
textos de aquí

Ana Emilia Lahitte
/ jirones

 

Por favor,
quédate ahí.
Si te mueves puede regresar
el mundo


(de Insurrecciones, 2003)
 

 

 

Altri tempi (de cielos y otros tiempos)

 


Las salas enfundadas como inmensas corolas y  un secreto soleado:
el país de los patios. (Se decía glicina, heliotropo, diamela,
como ahora se dice ADN, sidaico). Aquel cielo privado
con chicos y canarios y huertos y murales de macetas pintadas
era de veras cielo. (Entonces, lo ignorábamos).
Nunca imaginamos que lo fuese, hasta ahora, en que hemos
cumplido nuestros propios infiernos).
Aquellos cielos
bajos, a ras de tierra, humanos. Todavía a salvo. Allí donde ser niño
era  tener abuelos en la casa y amarlos,
dejándolos vivir libres de vaciaderos de viejos:
adiestrados espectros que siempre se demoran demasiado
en morir y dejar limpio el mundo,
que ya no tiene patios, ni destino, ni tiempo.
Ser niño era pedirles que nos dieran la mano, porque teníamos miedo.
Y  volver a pedirles que nos contaran cuentos  (que eran verdad,
ahora lo sabemos) Y llorar junto a ellos penitencias y encierros:
“había que educarnos”... (Se decía señor y plegaria
respeto, con limpio olor a incienso y a sopa obligatoria,
a almidones y ungüentos).
Se decía Maestro, y en el cuaderno único cabía el universo.
El padre, con arrestos de patriarca doméstico, “tenía autoridad”
y la madre dulzura, por amor o por tedio.
Lo cierto es que la casa nunca estaba vacía
(la mesa familiar, otra inútil reliquia) y la abuela, el abuelo
-una especie de puerto del buen regreso-
eran sencillamente viejos: con todos los derechos a morir
en su casa, en su cama, en su llaga, en su pulso, en su tiempo.
Sin adiós intensivo. Sin pactos terminales de abandono y silencio.
En fin, sólo fantasmas de cielos y otros tiempos.  

 

 

Gironsiglos


Ritzos restaña el sol de venas rotas que fue Miguel Hernández.


Junto al manso D´Amicis de mi infancia / recela el siglo en celo de sus Emmas rapaces / de sus hembras con filo de alhucema. / El Flaubert de mi madre / huele a hastío / a musgo / a discreción. / Huele a cuero de Rusia el D´Annunzio vedado. / (La decencia era un rito / un embrión de sándalo). / Era indecente el sexo de Picasso) / Todo gime clausura / humedad de gusanos pulcramente engendrados. / Nuestra noche estrellada incuba radioactivos / girasoles de llanto.
Escucha los colores de Trakl / las aguas vivas de su incesto. / Hay llagas que jadean / desalojan el Duino. / "Todo ángel es terrible”.../ Escucha los mandalas de Pessoa / el dios cojo de Artaud / el sur de Gelman. / Paren de pie palabras terminales / que jamás nacerán / aunque renazcan de la muerte de todos. / La cacería humana ignora esas palabras / su proa de mandrágoras. / Nunca comprenderán / que ante huesos que piensan / callar es una fragua.
Sofismas de Claudel anuncian a María. / Marilyn se desnuda en nalgas del verano. / Fue una cortesía de Sartre / convocarnos para entrar en la nada. / Nos autoconvocamos para entrar a Ana Frank / a Biafra / a Chernobyl / enfundados de amianto. / Borges entró en la muerte como en una fiesta. / No fuimos conjurados.
Desdeñada por Joyce / seducida por Marx / violada por Freud / Scherezade se ahorca con albatros. / Marguerite Yourcenar se opusnigra para sus funerales aún lejanos. / Su ardilla memoriosa / le sugiere morir / cuando Adriano ya no lea el silencio. / Duras-Resnais / procuran convencerme de que el sol de Hiroshima / no habrá de aniquilarnos. / La nuestra sigue siendo una raza en exilio. / Sólo el mono Gramático está a salvo. / Quedan abiertas tumbas. / Los huesos desertaron.
Corroe el arco iris la ausencia de los pájaros. / En las computadoras / el amor se oruga kafkianamente / en textos para incautos. / El tiempo ya no existe / no ha existido nunca. / ¿Saberlo es necesario? / El hombre / ese quasars apagado. / Filma Visconti. / Malher resplandece / junto al intocado candor de los pantanos.

 

Otros poemas


En el fondo de mí, altos acantilados.
No sé si alguna vez llegaré hasta ellos
o si regreso ya de la caída.



 

Cuando la vida haya cesado de morir
la muerte inventará otro espejismo.



 

Sí,
las heridas son el mejor manuscrito.



 

Cuando se hiere
hay que ser cuidadoso
como cuando se injertan los rosales.

 

(De El tiempo, ese desierto demasiado extendido, 1993.)

Ana Emilia Lahitte

Ana Emilia Lahitte

"Ana Emilia Lahitte es un referente cultural de la ciudad de La Plata. Su casa fue siempre un universo abierto a todos. Tiene numerosos premios y libros publicados. Algunos de ellos, más de 25, son El tiempo, ese desierto demasiado extendido (1993), Cinco Poetas capitales.  Ballina, Castillo, Mux, Oteriño y Preler (1995), Summa (l947-l997). Publicación de su obra completa, homenaje de la Municipalidad de La Plata (1997). Insurrecciones (2003).

Actualmente, a sus noventa años, ha preferido retirarse  del espacio público. Estos poemas, mínimos y dispersos, quieren dejar constancia de una obra inmensa. Con cariño y agradecimiento, Sandra, 2012.

Foto: Tuerto rey, 1997".

 

Hoy, 10 de julio de 2013, murió Ana Emilia.